
La influencia de los derivados en el resultado integral de las compañías
El uso estratégico de los instrumentos derivados permite a las compañías aislar la volatilidad de mercado, estabilizar márgenes y fortalecer la claridad del resultado integral.
Los instrumentos financieros derivados han sido históricamente percibidos con cautela por diversas corporaciones. Mientras algunas prefieren utilizar derivados vainilla, más sencillos de comprender, en vez de estrategias más dinámicas o sofisticadas, hay quienes deciden no involucrarse en el mundo de los derivados. Pero, ¿por qué hay tanta resistencia en la contratación de este tipo de instrumentos? Principalmente, cuando, más que ser villanos financieros, pueden convertirse en aliados estratégicos del resultado y desempeño de las compañías.
Las organizaciones que comprenden y utilizan adecuadamente este tipo de instrumentos fortalecen su potencial operativo y logran aislar en los estados financieros el impacto de la volatilidad de mercado, lo que permite observar con mayor claridad el desempeño operativo de la entidad. Previo al desarrollo de este artículo, el cual cubre este principal dilema, es relevante definir qué es un derivado y qué implica una estrategia de cobertura.
Una estrategia de cobertura de riesgos bien estructurada transforma riesgos financieros en flujos previsibles, separando el desempeño operativo de los efectos macroeconómicos que impactan el estado de resultados.
Un derivado es un contrato de dos partes en el que se pactan condiciones específicas como precio y cantidad para la compra-venta de un activo subyacente (tasas de interés, divisas, commodities, etc.) a una fecha determinada. El valor de un derivado, no lo dicta el comprador o vendedor de este contrato, sino el mercado del activo subyacente con el que esté relacionado. En otras palabras, este contrato nos permite controlar el precio al que puedo comprar o vender dicho activo, brindando certeza sobre una transacción que se hará en el futuro.
Con frecuencia, los instrumentos derivados se les asocia con la volatilidad de mercado; no obstante, dicha volatilidad forma parte del entorno operativo cotidiano de las empresas. En el caso de México, la integración comercial y la atracción de inversión extranjera directa (IED) han incrementado la exposición a factores externos. Tan solo en el tercer trimestre de 2025 se registró un incremento de 14.15% en la IED respecto al mismo periodo de 2024, de acuerdo con la Secretaría de Economía.
En ese sentido, las empresas en México suelen tener diversos socios comerciales en el extranjero, lo que implica transacciones en moneda extranjera, distintos esquemas de financiamiento y/o estrategias de inversión que posicionan a dichas compañías en un entorno de alta volatilidad en cuestión de mercado. En términos contables, esta volatilidad la vemos reflejada directamente en el estado de resultados, por lo que cada fecha de reporte, el resultado integral de las compañías está contaminado por todos estos aspectos que no son directamente atribuibles a la misma operación del negocio, sino que responden a factores macroeconómicos, geopolíticos o climáticos.
Desde una perspectiva de cobertura de riesgos, los derivados ofrecen una solución para gestionar dicha volatilidad. Al fijar condiciones de mercado, permiten establecer con anticipación el tipo de cambio para la adquisición de divisas, la tasa de interés fija a un financiamiento, o bien, el precio estándar de un insumo estratégico (comprar cierto commodity), otorgando certidumbre financiera.
Las industrias con mayor exposición a esta volatilidad de mercado son aquellas altamente dependientes de commodities, como el sector aeronáutico, la industria automotriz, así como la minería y metalurgia, entre otras. En estos casos, una proporción relevante de los costos de producción está vinculada a precios volátiles, lo que dificulta la estabilidad de los márgenes.
Es así, como la integración de instrumentos derivados deja de ser solo una alternativa atractiva y se convierte en una herramienta necesaria para poder lograr márgenes de utilidad más sólidos. De esta forma, la construcción de este tipo de estrategias permite que los derivados cumplan su función de cobertura al convertir la volatilidad que antes impactaba el estado de resultados, en un monto conocido y certero.
Más que instrumentos especulativos, los derivados son una herramienta de gestión de riesgos que, utilizados con disciplina técnica y alineación estratégica, contribuyen a proteger márgenes y generar estabilidad financiera sostenible.
Si bien en el pasado los instrumentos derivados estuvieron asociados a episodios de desorden financiero por su uso inadecuado o de la falta de conocimiento, su correcta aplicación, a través del diseño y construcción de estrategias de cobertura, que vayan alineadas con los objetivos estratégicos del negocio y acompañada de una adecuada gestión de riesgos, puede generar beneficios significativos para las compañías a corto y mediano plazo.